El ‘camping’ para los que odian acampar

GlampingHub se convierte en una de las mayores plataformas para contratar una plaza en tiendas de campaña de lujo

camping

Universidad de San Francisco. Finales de 2009. Clase de innovación y mercados. En medio de un apasionante coloquio entre alumnos, una chica habla del glamping. “¿Glam… qué?”, pensó David Troya, un español compañero suyo. El concepto le causó tanto impacto que no tardó en teclearlo en Google. Para su sorpresa, apenas había entradas relacionadas con aquel concepto.

Así, casi por casualidad, se fraguó uno de los éxitos empresariales más sofisticados del sector turístico español: Glam­pingHub. Algo así como el Booking de los campings de lujo. Porque más o menos esa es la traducción de glamping, una de esas palabras formadas por la unión de dos conceptos que tanto gusta a los americanos. En este caso, glamour y camping.

Hoy, GlampingHub es la plataforma líder en el mundo para aquellos que quieren contratar unas vacaciones pernoctando en un árbol, una tienda safari al más puro estilo Lawrence de Arabia, un iglú o una cueva, entre otras muchas singulares moradas. Tiene una plantilla de 70 empleados y, en 2016, gestionaron 70.000 alojamientos en 90 países diferentes.

La web da empleo a 70 personas y en 2016 gestionaron 70.000 reservas

Casi parece increíble que todo partiera de un blog. Porque eso es lo que hizo Troya nada más escuchar la palabra por primera vez. Llamó a su amigo Rubén Martínez (que a pesar de su nombre y apellido es estadounidense) y pusieron en marcha GlampingHub.com, el primer blog especializado en glamping. Google no tardó en premiarlos con el primer puesto en las búsquedas. Las llamadas de medios de comunicación estado­unidenses y establecimientos interesados en ser mencionados no tardaron en aparecer y, con ellos, incipientes ingresos publicitarios.

Un pasatiempo

Durante los primeros años, GlampingHub fue poco más que un hobby. David Troya volvió a su Sevilla natal y, junto a un antiguo compañero de estudios y trabajo, Talal Benjelloun, pusieron en marcha su proyecto de juventud: una agencia de viajes. “Tras un par de años de actividad, detectamos que el blog de glamping tenía más actividad y un futuro más prometedor que la agencia tradicional”, explica Talal Benjelloun.

Este marroquí, formado en la Universidad de Sevilla, había hecho carrera en el mundo de las grandes cadenas hoteleras españolas y además contaba con amplios conocimientos en el mundo de las plataformas de gestión hotelera. En 2013, el blog evolucionó a la actual plataforma transaccional. Los propietarios de los alojamientos ceden un 4% de sus ingresos y la comisión del gasto de los usuarios es del 6%. En total, GlamplingHub se lleva alrededor de un 10% de cada transacción que se cruza en su web. Así, en el último ejercicio, su facturación llegó a los 2,1 millones de euros, que esperan duplicar en 2017.

Lo que ahora parece un negocio redondo no lo era tanto en plena crisis, cuando lanzaron la compañía. Atisbar que el parón del turismo mundial se iba a transformar en un nuevo perfil de cliente que en lugar de buscar paradisiacos resorts quisiera dormir en árboles parecía una locura. “Por sorprendente que parezca, la demanda de este tipo de alojamiento no para de incrementarse. La gente busca más las experiencias que el lujo, y esta modalidad de camping, con todas la comodidades en plena naturaleza, combina ambas mejor que ningún otro turismo”, asegura Sergio Chocarro, gerente de la Federación Española de Empresarios de Camping.

En total, la compañía se lleva un 10% de cada transacción. El pasado año facturó 2,1 millones

Los primeros en creer en ellos fueron los chilenos. “En un evento para emprendedores nos seleccionaron y nos dieron 40.000 dólares para desarrollar el negocio. Había que hacerlo desde allí, así que los primeros seis meses desarrollamos el negocio desde aquel país”, recuerda Talal. Pero ni Chile ni el San Francisco original del blog iban a ser la sede definitiva de GlampingHub. Ese honor quedó para Sevilla. La ciudad en la que sus tres socios (David, Rubén y Talal) habían compartido juventud, pupitres y trabajo. “Aquí, hay mucho talento tecnológico. Muchos nativos de habla inglesa que han elegido esta ciudad por su calidad de vida y con los que trabajamos para crear contenido. Además, los costes laborales, inmobiliarios son mucho más bajos que en California, donde no hubiéramos podido sobrevivir”, asegura Benjelloun.

La compañía ha ido creciendo casi al mismo tiempo que el concepto de vacaciones que venden. “Cuando comenzamos, apenas nadie hablaba de Glamping. Sí había gente interesada en dormir en un árbol, en una cueva o un iglú, pero casi nadie lo llamaba Glamping”, explica Benjelloun.

Gran parte de ese éxito se debe, según reconocen sus socios fundadores, a un fichaje estrella: Karina Nicolau. “Fue la primera mujer que contratamos y ella ha sido clave para hacer algo muy sutil y muy difícil de explicar: darle a nuestros contenidos la voz adecuada para contactar con quienes ahora son nuestros principales clientes”, comenta el directivo.

Última palabra

Y es que la gran mayoría de los actuales clientes de GlampingHub son mujeres. Según han testado sus dueños, ellas son las que toman la última decisión para confirmar si esos alojamientos tienen el nivel de calidad necesario para la experiencia que buscan para ellas, sus parejas o familias. Estadounidenses, canadienses y australianas son las principales culpables del liderazgo mundial de la compañía. Para crecer, los socios sevillanos tienen algo más que un reto. “Queremos conquistar más países, pero primero tenemos que ampliar la oferta de lugares en los que alojarse. En la actualidad, la demanda ya está muy por encima de la oferta en nuestra web”, asegura Benjelloun.

Para lograrlo han conseguido el impulso de algunos de los principales empresarios del sector vacacional online, como son los fundadores de Trivago o Last Minute, entre otros, que han apostado por ellos en la última ronda de captación de capital que culminaron hace unos meses y con la que levantaron dos millones de euros.

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